Herrera en la Onda - 15 de diciembre de 2009
Podría pensarse que el salvaje estilo de vida de algunos músicos y los consiguientes excesos hayan podido ser la principal causa de muerte prematura en esa profesión
Sin haberme detenido a hacer un censo serio he comprobado —a raíz de una efeméride de hoy 15 de diciembre— que hay otra causa de muerte que se ha llevado por delante a un montón de músicos: los accidentes aéreos.
Empecemos por el aniversario… hoy hace 65 años que Glenn Miller, el genio del swing murió en el canal de la Mancha, después de que el avión en el que viajaba fuera derribado durante la segunda guerra mundial. Se había alistado y montó una banda de jazz de militares que actuaba para los militares destacados en Europa.
Hace pocos días también era el aniversario del accidente de la avioneta en la que viajaban Otis Redding y su banda, los Bar-Kays. Ocurrió el 10 de septiembre de 1967 y Otis, con 26 años, estaba en su mejor momento —tras el festival de Monterey en el verano del amor— y acabaron estrellándose sobre el Lago Monona en Wisconsin. Dejó inacabado su éxito “(Sittin’ On) The Dock Of The Bay”, el guitarrista Steve Cropper lo terminó y a título póstumo se convirtió en su primer número uno del cantante de soul. Murieron cuatro de sus músicos, uno sobrevivió y otro no pudo viajar con ellos.
Diciembre es un mes en el que se concentran algunas de estas desgraciadas muertes… Ricky Nelson tenía 45 años ya pero veía como su carrera volvía a despegar en 1985. Camino de un show de nochevieja en Dallas su avión se estrelló al intentar un aterrizaje forzoso tras comprobar que había humo debido a un posible problema mecánico.
El 19 de marzo de 1982 murió el prometedor guitarrista Randy Rhoads con 25 años. Tras dos discos con Quiet Riot se había convertido en la mano derecha de Ozzy Osbourne tras la salida de éste de Black Sabbath. Randy se subió a una avioneta tomar unas fotos y el piloto —que en la autopsia se comprobó que había consumido cocaína— estaba dando pasadas cerca del autobús de la banda, en el tercer intento una de las alas chocó con el vehículo y se estrellaron antes los ojos de Ozzy y el resto de la banda.
El 27 de agosto de 1990 murió el genial guitarrista texano Stevie Ray Vaughan tras un concierto a su hermano Jimmie, Eric Clapton, Buddy Guy y Robert Cray entre otros. El helicóptero que debía trasladarle a la siguiente ciudad se estrello contra una colina por culpa de la densa niebla.
El accidente más célebre fue el conocido como “el día que murió la música”, del que he hablado en mi sección en más de una ocasión y por eso hoy no voy a incidir demasiado, salvo que murieron Buddy Holly, Big Bopper y Ritchie Valens, el quinceañero que cantaba “la bamba”. Ocurrió el 3 de febrero de 1959 cuando volaban hacia Moorhead, Minnesota. Buddy Holly alquiló una avioneta de tres plazas para él y sus dos músicos porque el autobús de gira no tenía calefacción y hacía un frío realmente espantoso. Waylon Jennings cedió gentilmente su asiento a un febril Big Bopper y Tommy Allsup se jugó su plaza con una moneda y perdió con Ritchie Valens.
También hablamos recientemente del accidente del avión de Lynyrd Skynyrd en el que murió Ronnie Van Zant, otro músico y las coristas de la banda, manager y demás el 20 de octubre de 1977, poco después de la edición del álbum “Street Survivor”, en cuya portada la banda aparecía en llamas.
El 12 de octubre de 1997 le llegó el turno a John Denver. El era muy aficionado a la aviación y pilotaba un avión experimental en la Bahía de Monterey que se estrelló poco después de despegar.
El 15 de marzo de 1963 murió con 30 años la estrella del country Patsy Cline. Ella volaba de vuelta de un concierto a beneficio de la viuda de un dj de country que había muerto en un accidente de coche; su avión se estrelló poco antes de llegar a Nashville. Desgraciadamente, días después el músico Jack Anglin tuvo un accidente yendo a su funeral y también murió.
Para terminar —aunque en realidad hay muchos más— Carlos Gardel murió el 24 de junio de 1935 en Medellín, Colombia. El trimotor en el que viajaba se estrelló llevándose por delante a la estrella del tango, Argentina le llora todavía.
Se acercan las Navidades y no está de más el disponer de un amplio catálogo de sugerencias para encontrar el regalo oportuno para familiares y (buenos) amigos, así que permitidme una modesta aportación… 2009 creo que es un año que será recordado por la cosecha de grandes discos. A los de la semana pasada habría que añadir los de Muletrain, Ainara LeGardon, Capsula, ‘77 y otros muchos que han ido sonando en Rock’n’Roll Animal… Hoy quiero recomendar dos más: The Hot Dogs! “Nothing But A Bad Day” —el perfecto cruce entre AC/DC, Mott The Hoople y New York Dolls” y Tokyo Sex Destruction “The Neighbourhood”, probablemente el mejor y más madura trabajo de la banda catalana que sin abandonar el garage soul ha incluido un toque psicodélico.
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JF León
Nació hace ya unos cuantos años en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no puede acordarse. Allí creció con un balón de baloncesto en una mano y un disco de AC/DC en la otra, hasta que llegó el momento de hacerse un hombre y enfiló hacia Madrid para estudiar ingeniería. En sexto, y con el proyecto fin de carrera terminado, decidió que eso de hacer puentes no era lo suyo (¡menuda pérdida de tiempo!) y optó por la docencia. Pero no pudo contener su pasión musical y acabó zambulléndose en el mundillo de la prensa rockera. Primero un fanzine, luego una revista, luego otra, después un periódico y en 2002 las ondas radiofónicas le sedujeron y acabó en Onda Cero dirigiendo y presentando el programa Mi Generación. Actualmente alterna la crítica musical en prensa escrita con su participación en el programa de Herrera en la Onda y el gamberreo en La Noche es Nuestra, de Europa FM.
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Os dejo un video que encontre el otro dia de casualidad. Se titula "Mulheres Gaitistas" y creo que mola tanto el duo como por supuesto la cancion. http://www.youtube.com/watch?v=rt3OYht0qNI